Los preparativos para la gran celebración ya llevaban semanas. A cambio de canastas de maíz, muchos jóvenes se comprometieron a limpiar plazas y banquetas; se contrataron trabajadores para reparar, enyesar y pintar montículos y plataformas. En el conjunto residencial de la nobleza, al sureste de la gran pirámide, la comida que se serviría, estaba siendo preparada. Ya habían fermentado grandes cantidades de una bebida hecha de maíz, que metieron en enormes vasijas de barro, guardadas en la tierra para mantener la temperatura fresca y constante.
Se decretó que la danza principal que amenizaría la cena tendría lugar en el altar del lado este de la gran plataforma norte-sur, cerca del conjunto residencial de la élite.
Los danzantes ensayaban lo que seria una de sus mejores actuaciones.
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